viernes, 4 de junio de 2010

La perspectiva biológica: corriente genética

Popularmente, la gente siempre ha relacionado el físico con la personalidad. Es el caso, por ejemplo, de estereotipos populares como el gordo feliz, el héroe musculoso y el débil intelectual. Esta creencia ha sido estudiada por muchos teóricos a lo largo del tiempo.
Kretschmer (1925) realizó una clasificación en tres tipos de persona basada en en su estructura física: delgado, musculoso y obeso. Sus observaciones fueron que mientras los obesos tendían al trastorno maníaco-depresivo, los otros dos tipos tendían a la esquizofrenia.
William Sheldon (1942) trabajó más esta idea y propuso que los tres tipos de Kretschmer no debían ser considerados como tipos sino como rasgos, como dimensiones continuas variables. Para ello creó el concepto de somatotipo, que indica el grado en que una persona posee cada uno de los tres rasgos. Su teoría era que cada somatotipo refleja un énfasis exagerado en el desarrollo de una de las tres capas del embrión, de lo cual obtuvo los nombres para cada uno: endomorfia, mesomorfia y ectomorfia.
- La endomorfia es la tendencia a la gordura. Según Sheldon, un énfasis en el sistema digestivo. Los cuerpos endomórficos son son suaves, redondos e inadecuados para el esfuerzo físico intenso.
- La mesomorfia es la tendencia a la musculatura. Según Sheldon, un énfasis en los huesos, músculos y el tejido conectivo. Los cuerpos mesomórficos son duros, rectangulares, fuertes, resistentes al daño y adecuados para el ejercicio físico intenso.
- La ectomorfia es la tendencia a la delgadez. Según Sheldon, un énfasis en la piel y el sistema nervioso. Los cuerpos ectomórficos son delicados, lineales y frágiles. Su cerebro es grande en comparación con su cuerpo, pero son fácilmente abrumados por la estimulación externa y no resultan apropiados para el trabajo físico.
Paralelamente a los somatotipos, Sheldon propuso tres tipos de temperamento, cada uno con su representación en las características de la personalidad y que están presentes en distinto grado en todas las personas: la viscerotonía, la somatotonía y la cerebrotonía.
- La viscerotonía se compone de características como la relajación, la tolerancia, la sociabilidad, el gusto por la comodidad y la facilidad de trato.
- La somatotonía incluye la intrepidez, la asertividad enérgica, el deseo de aventuras, el riesgo y la actividad física.
- La cerebrotonía implica una intensidad mental exagerada que se acerca al recelo, la evitación de la interacción social, la restricción física y emocional y la tendencia a la privacidad y el sigilo.
Sheldon correlacionó somatotipos y temperamentos y encontró una fuerte relación entre ellos de la siguiente manera: endomorfia-viscerotonía, mesomorfia-somatotonía y ectomorfia-cerebrotonía. Esta idea recibió el apoyo de muchos estudios, aunque sus resultados han sido criticados por algunos. Por ejemplo, los somatotipos están ligados a estereotipos sociales. Podría ser que la conducta asociada al somatotipo se diera por presión social y no por su relación con tipo de cuerpo. El interés por esta invesigación se perdió antes de llegar a resultados completamente concluyentes, pero se siguió investigando por otra de las vías que Sheldon dejó abiertas: la personalidad se hereda genéticamente del mismo modo que lo hacen los somatotipos.

Genética de la conducta

Puesto que el parecido familiar puede deberse tanto a la influencia del ambiente como de los genes, los teóricos de este campo desarrollaron una ciencia basada en la psicología y la genética a la que llamaron genética de la conducta. Su objetivo es comprender la influencia de la genética sobre las características conductuales. Para ello se han realizado estudios de gemelos (monocigóticos y bicigóticos) y estudios de adopción.
Los gemelos monocigóticos son especialmente útiles para este estudio porque al derivar del mismo cigoto son genéticamente 100% idénticos. En el caso de los bicigóticos, comparten estadísticamente el 50% de genes, como cualquier pareja de hermanos, pero se diferencian de éstos porque han sido desarollados al mismo tiempo. El estudio de gemelos se basa en que ambos hermanos son criados de la misma manera. El procedimiento consiste en comparar una característica entre dos hermanos monocigóticos y la misma entre dos bicigóticos del mismo sexo. Luego se comparan las dos correlaciones obtenidas y si es mayor la de los monocigóticos, seguramente es porque las diferencias en esa característica se deben a diferencias genéticas.
En los estudios de adopción, se analiza el parecido del niño adoptado con los padres biológicos y los adoptivos. Ocasionalmente se produce el caso de gemelos monocigóticos que han sido dados en adopción y separados. Es interesante estudiarlos ya que pueden analizarse qué caraterísticas comparten a pesar de no haberse criado juntos (lo cual podría ser debido a la herencia genética) y cuáles no comparten (lo cual podría ser debido al efecto del ambiente).

Modelo de temperamentos

El término temperamento empleado por Sheldon ha sido utilizado por otros teóricos de diversas maneras. Hay quienes hablan de temperamento para referirse a la naturaleza emocional general del individuo. Sin embargo, el uso contemporáneo más aceptado es el de Arnold Buss y Robert Plomin (1984), que lo utilizan para referirse a los rasgos de personalidad heredados que se encuentran presentes desde la infancia temprana. La única diferencia que establecen entre rasgos y temperamentos es que los segundos tienen una base genética. Los temperamentos afectan a lo que la gente hace y a la manera en que lo hace. Además, consideran importante la idea de que los temperamentos deben mostrar continuidad a lo largo del ciclo vital, afectando tanto en la infancia como en la adultez. No obstante, reconocen que esta continuidad no puede ser perfecta por dos motivos: en primer lugar, los genes no operan continuamente, se activan y desactivan a lo largo del desarrollo, interrumpiendo la continuidad; en segundo lugar, aunque los temperamentos tienen una base genética, pueden ser modificados por el ambiente.
Buss y Plomin afirman que existen tres disposiciones que entran dentro de su idea de temperamentos: el nivel de actividad, la sociabilidad y la emocionalidad.
- El nivel de actividad es el gasto global de energía, la conducta. Presenta dos aspectos: el vigor y el ritmo. El vigor es la intensidad o amplitud de la conducta. Los actos vigorosos requieren mucha energía, y las personas con un vigor alto tienden a preferir las actividades intensas. Por ejemplo, marca la diferencia entre un deportista y una persona que disfruta con los videojuegos de deportes pero no los practica. Por otro lado, el ritmo es la velocidad de las actividades. Las personas con el ritmo alto prefieren actividades aceleradas y tienden a terminar rápido las tareas que emprenden. En cambio, las personas con el ritmo lento tratan de manera pausada las actividades cotidianas.
- La sociabilidad es la preferencia por estar con otras personas, compartir actividades con ellos y recibir su atención y estimulación. Esto no implica el deseo de recompensas sociales sino que tiene un valor intrínseco.
- La emocionalidad es la tendencia a activarse fisiológicamente, fácil e intensamente ante situaciones perturbadoras. Este temperamento sólo incluye tres emociones (aflicción, ira y temor), ya que consideran que la activación generada por las demás no es suficientemente relevante para este temperamento.
Los tres temperamentos de Buss y Plomin se relacionan con los de Sheldon de la siguiente manera: nivel de actividad-somatotonía, sociabilidad-viscerotonía y emocionalidad-cerebrotonía. De hecho, la emocionalidad es similar al rasgo neuroticismo de Eysenck. Los datos obtenidos en los estudios de genética de la conducta muestran que la herencia genética tiene una importante participación en los temperamentos.
Buss y Plomin (1975), en su teoría inicial sobre los temperamentos, también incluían la impulsividad y la inteligencia como posibles candidatos, pero los descartaron por falta de evidencias concluyentes. Estudios más recientes han demostrado que la impulsividad también se ve influenciada por la genética, y en cuanto a la inteligencia, lo cierto es que hay evidencias de que podría cumplir los requisitos para ser considerada como un temperamento.
Este modelo también se relaciona con el de los cinco grandes de la siguiente manera: emocionalidad-emocionalidad, extraversión-sociabilidad y nivel de actividad, agradabilidad-sociabilidad, escrupulosidad-impulsividad e intelecto-inteligencia. Aunque el parecido no es perfecto, lo cierto es que lo hay.

Herencia genética en la orientación sexual

Aunque hay quienes opinan que la orientación sexual queda al margen de la personalidad, muchos teóricos la han estudiado desde la genética de la conducta. Los estudios indican que la homosexualidad es mayor en gemelos monocigóticos que en bicigóticos. El estudio genético de los hombres homosexuales indica que el gen responsable puede encontrarse en el cromosoma X heredado de la madre. Concretamente, se observa que una región del cromosoma X es parecida en muchos casos de homosexualidad, lo que sugiere que es la responsable de esos casos. El hecho de que se transmita mediante el cromosoma X explicaría por qué no desaparece a pesar de que los homosexuales no se reproducen. Sin embargo, la homosexualidad puede tener otras bases.

Etología y sociobiología

La etología es el estudio de la conducta de los animales en su ambiente natural. Los etólogos comparten dos temas de interés con la psicología: por un lado estudian la impronta, el proceso mediante el cual los jóvenes de muchas especies se apegan a sus madres; por otro, estudian la noción general de que los animales marcan y defienden sus territorios. La etología sugiere que muchos de los procesos conductuales de los animales son análogos a los de los humanos.
La sociobiología comparte ciertos aspectos con la etología, pero su estudio se centra en las bases biológicas de la conducta social. Se basan en la idea de que muchos de los aspectos básicos de la interacción social son fruto de la evolución, son patrones que han sido retenidos genéticamente por sus ventajas adaptativas. A diferencia de la etología, la sociobiología afirma que hay patrones de conducta que pueden existir en humanos pero no en otras especies. Es el caso del altruismo, la preocupación por el bienestar de los demás incluso llegando a sacrificar el propio. Desde el punto de vista biológico, puede suponer una desventaja adaptativa. Sin embargo, la sociobiología considera que el proceso de evolución va más allá de la supervivencia individual y afecta al fondo genético de la población. W. D. Hamilton (1964) propuso la idea de aptitud inclusiva, según la cual cualquier cosa que ayude a la reproducción de la parte del fondo genético de una persona permite la transmisión de los genes de ésta a la siguiente generación. Es un proceso llamado selección de parentesco, ayudar, incluso sacrificarnos por un familiar, asegura la transmisión de parte de nuestros genes. Trivers (1971) ha expandido la idea al altruismo recíproco, que consiste en ayudar a los demás con la esperanza de ser retribuidos, ya que la cooperación contribuye más a la supervivencia que el individualismo o la competencia.

Teoría de la similitud genética

Philippe Rushton y sus colaboradores propusieron esta teoría, según la cual un gen puede pasarse a la siguiente generación mediante cualquier acción que permita la reproducción de cualquier organismo que tenga una copia del gen. Rushton expande el alcance de esta teoría fuera del ámbito familiar. Sus experimentos muestran que nos sentimos más atraídos por los desconocidos cuyos genes son más similares a los nuestros, ya que la probabiliad de reproducir una copia del mismo gen (sea del padre o de la madre) es mayor. Este efecto también se produce al escoger las amistades, a pesar de que el componente sexual no está presente. Esto es debido al efecto de altruismo explicado anteriormente. Al mantener amigos lo más similares genéticamente a nosotros podemos aumentar la probabilidad de que se reproduzcan y que por lo tanto transmitan nuestros genes. Además aumenta nuestra probabilidad de atraer sexualmente a un miembro de su familia (por ejemplo, una hermana), que será genéticamente muy parecido a nuestro amigo, y por lo tanto, a nosotros.

Selección y competencia por la pareja

La manera en que los individuos detectan similitudes genéticas con los demás no queda clara. Podría deberse al reconocimiento de similitudes faciales y corporales o bien inconscientemente por olfato, gracias a las esencias que emanamos. Thiessen y Gregg (1980) hablan de apareamiento dirigido para referirse a la idea de que las personas eligen pareja en base a unas características concretas. Lo cierto es que la selección de pareja no es del todo aleatoria, hay una serie de variables que influyen. Inlcuso, las similitudes en el Yo pueden crear atracción.
Desde el punto de vista evolutivo se dice que una persona es la manera que tiene un gen de crear otro igual. Por lo tanto, según este punto de vista, la vida se basa en el apareamiento, y eso supone competencia. Trivers (1972) sugiere que ambos sexos compiten por diferentes motivos. La mujer es quien más invierte en la descendencia. Gestan durante nueve meses a su hijo y después están más ligadas a él que el hombre. Aunque no hay un total acuerdo, se acepta que, en las especies en general, el sexo que realiza la mayor inversión genera menos descendencia a lo largo de su vida y por lo tanto es más exigente al elegir pareja, al contrario que el sexo que realiza la menor inversión. Teniendo en cuenta esto, la estrategia de las mujeres consiste en abstenerse hasta encontrar al mejor compañero disponible para aparearse. El criterio que hace mejor o peor a un compañero es la calidad de la contribución genética y el cuidado paterno o el apoyo material que puede proporcionar a la madre y los hijos. En cambio, la estrategia de los hombres consiste en aprovechar al máximo las oportunidades sexuales, copulando tanto como les sea posible. Su criterio es que la compañera esté disponible y sea fértil. Por lo tanto, mientras que los hombres tienden a ver a las mujeres como objetos sexuales, las mujeres tienden a verlos como objetos de éxito.
David Buss y David Schmitt (1993) han estudiado las diferentes maneras en que hombres y mujeres compiten. Puesto que los hombres buscan compañeras fértiles, las mujeres compiten haciendo resaltar las cualidades que se atribuyen a la fertilidad (juventud y belleza). Y puesto que las mujeres buscan compañeros que sean buenos proveedores para ellas y sus hijos, los hombres compiten enfatizando su posición, dominio personal, ambición y su riqueza y su potencial para adquirirla.
En cuanto a las causas de celos, los hombres evolutivamente deben preocuparse por su paternidad, por lo tanto les perturba más la infidelidad sexual de su compañera. Por su lado, las mujeres están más preocupadas en mantener a su lado a un hombre que las mantenga a ellas y a sus hijos, así que les perturba más la infidelidad emocional de su compañero.
Otros investigadores han sugerido que las diferencias evolutivas son la causa de las diferencias entre hombres y mujeres, tales como el estilo de comunicación y las necesidades. Los hombres se caracterizan por un estilo de comunicación individualista, orientado al dominio y a la solución de problemas, mientras que el de las mujeres es inclusivo, compartido y comunal. Esta diferencia es a menudo la causa de los desacuerdos entre sexos.
Aunque los estudios se han centrado en las diferencias entre sexos, lo cierto es que también hay muchas similitudes. Por ejemplo, ambos géneros buscan compañeros que tengan sentido del humor y que sean amables, agradables, emocionalmente estables, gentiles y cariñosos.

El síndrome del joven macho

Otra predicción del punto de vista evolutivo de la conducta es que durante periodos concretos del desarrollo de los hombres pueden esperarse comportamientos derivados de los primates prehistóricos. Es el caso de la agresividad y la violencia que se desencadena cuando las mujeres son un recurso escaso. Wilson y Daly (1985) se refieren  a este patrón como el síndrome del joven macho. Se considera que por una parte es fruto de las antiguas presiones evolutivas, y por otra una respuesta a las demandas de la situación que lo desencadena. Por ello, aunque este patrón puede estar codificado en los genes de todos los hombres, sólo se mostrará en las situaciones en que se prediga fracaso reproductivo. Por ejemplo, en el caso de un hombre soltero y desempleado.

Trastornos de conducta

La corriente genética ha aportado mucho conociemiento sobre la herencia de patologías. Durante muchos años el estudio de trastornos se ha centrado en la esquizofrenia y el trastorno bipolar (o maníaco-depresivo). La esquizofrenia se caracteriza por desorientación, confusión, perturbaciones cognitivas y separación de la realidad. El trastorno bipolar se caracteriza por depresiones graves alternadas con episodios maníacos de conducta eufórica, hiperactiva, afectada y grandilocuente, acompañado por un torrente de ideas. A menudo también viene acompañado por un elevado estado de ánimo que se convierte en irritabilidad si no se cumplen los deseos de la persona.
Gottesman y Shields (1972) estudiaron la influencia genética en la esquizofrenia. Compararon el estado psiquiátrico de sujetos esquizofrénicos con sus correspondientes hermanos gemelos sanos. La similitud de diagnósticos concordaba en un 50% en el caso de los gemelos monocigóticos y en un 9% en el caso de los dicigóticos. Además, encontraron una relación entre la gravedad del caso de esquizofrenia y la probabilidad de que el gemelo sano también la sufriera. Muchos otros estudios han corroborado la influencia genética en la esquizofrenia. Sin embargo, es posible tener la disposición genética a desarrollar la enfermedad pero no llegar a desarrollarla, ya que también depende del ambiente.
Los estudios de gemelos indican la misma concordancia para el trastorno bipolar. Además, se ha vinculado a un gen dominante y específico en el cromosoma 11 de un pequeño grupo de familias amish, pero otros experimentos no han mostrado la misma relación, de modo que ese gen no puede ser la causa universal del trastorno bipolar.
Otros estudios también han reportado relaciones entre la herencia genética y los problemas de alcoholismo y los trastornos antisociales de la conducta infantil y la criminalidad adulta.
Barash (1986), desde el punto de vista de la sociobiología, propone que las dificultades de la vida humana se deben a una discordancia entre los dos tipos de evolución que experimentamos. Por una lado, nos afecta la evolución biológica que hemos experimentado desde hace milenios, y por otro la rápida evolución cultural. El problema está en que la evolución biológica nos ha preparado para vivir en un mundo muy distinto al que nuestra evolución cultural ha creado.

1 comentario:

  1. excelent informacion me siento agusto ..no hay nada mas que pedir..asi es que deberia de encontrarse la informacion en todo el sitio wep.gracias

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