miércoles, 9 de junio de 2010

La perspectiva biológica: corriente fisiológica

El rasgo extraversión de Eysenck

La teoría de Hans Eysenck es una de las primeras propuestas que vinculan la personalidad con procesos biológicos. En su explicación del rasgo extraversión calificaba a los introvertidos como relativamente tranquilos, poco sociales e introspectivos y a los extravertidos como comunicativos, desinhibidos, dominantes e inmersos en la actividad social. Su propuesta es que esas diferencias dependen de un sistema cerebral, el sistema reticular activador ascendente (SRAA).  Este sistema activa y desactiva las partes de la corteza cerebral, participa en el mantenimiento del estado de alerta y de la concentración y en el control del ciclo de sueño y vigilia. En niveles de activación elevados, el sujeto se siente despierto y alerta, mientras que en bajos se siente al contrario. El nivel de reposo del SRAA de los introvertidos es más elevado que el de los extrovertidos, por ello, el nivel base de activación cortical de los introvertidos es muy elevado, lo que los predispone a estar sobreestimulados. Como consecuencia directa tienden a evitar la estimulación, como por ejemplo, la interacción social. Por su parte, los extravertidos tienen un nivel base de activación cortical muy bajo, y eso los lleva a buscar estimulación constante. También se diferencian en el tipo de situaciones en las que están cómodos. Los introvertidos buscan situaciones con una estimulación media-baja, mientras que los extravertidos prefieren media-alta. Sin embargo, todos ellos alcanzan el mismo nivel de activación, ya que los primeros parten de una base muy elevada y los segundos de una muy baja. En cuanto a tareas de vigilancia, si la situación no es muy estimulante, el desempeño del introvertido es mayor que el del extravertido, ya que los niveles de activación y alerta disminuyen progresivamente a medida que se lleva a cabo la tarea y el introvertido parte de la base más elevada. Otro efecto relacionado es el consumo de drogas estimulantes y depresivas. Un extravertido requiere una mayor cantidad de droga estimulante para alcanzar su nivel ideal, mientras que el introvertido necesitará una mayor cantidad de droga depresiva (como por ejemplo alcohol) para disminuir su activación hasta su nivel ideal.

El rasgo neuroticismo de Eysenck

Eysenck también propuso una base nerviosa para el rasgo neuroticismo. En su propuesta, el cerebro visceral, compuesto por los núcleos emocionales del cerebro, se activa con facilidad en las personas emocionalmente inestables. Como tiene conexiones con el SRAA, puede incementar la activación cortical. La activación emocional puede provocar la presentación más plena de reflejos conductuales y establecer la base para que se produzca el condicionamiento, ya que a veces se deriva de las reacciones emocionales. La activación cortical de los introvertidos facilita su condicionamiento, y si además son emocionalmente reactivos tienen muchas oportunidades de ser condicionados y muchas instancias de condicionamiento. Además, como el condicionamiento que se produce durante la socialización a menudo se deriva del castigo y la frustración, las emociones condicionadas son especialmente desagradables, lo que conlleva mucha ansiedad y depresión condicionadas. En el caso de los extravertidos que son muy emocionales, puesto que les cuesta más aprender del castigo, responden a sus emociones de manera impulsiva. En extremo, sus acciones impulsivas no tienen restricciones, así que pueden ser disparadas por cualquier emoción. Como consecuencia, su patrón de conducta puede ser psicópata, antisocial y sociópata.

Sistemas de activación e inhibición conductual

El neuropsicólogo Jeffrey A, Gray propuso una visión diferente a la de Eysenck. Su teoría es que hay dos conjuntos de mecanismos cerebrales que regulan la conducta: uno controla la motivación de aproximación (activación) y otro la de evitación (inhibición).
El sistema de activación conductual (SAC) activa a la persona para que se dirija hacia los incentivos deseados. También crea las emociones positivas de esperanza y alegría que anticipan las cosas buenas. En cuanto a los núcleos cerebrales que componen este sistema, hay mucha diversidad de opiniones.
El sistema de inhibición conductual (SIC) impide al sujeto que se dirija hacia metas. Es sensible a señales de castigo o peligro y responde produciendo sentimientos de ansiedad, que resultan en una conducta de evitación. Gray ha vinculado este sistema a partes concretas del cerebro.
Cuanto más reactivo es el SAC, más sensible es la persona a los incentivos o a las señales de recompensa. Gray usa el término impulsividad para referirse a estas diferencias de sensibilidad. Por otro lado, cuanto más reactivo es el SIC, más sensible es la persona a las señales de castigo. Para esta dimensión utilizó el término ansiedad. Ambas dimensiones son independientes entre ellas. Por último, Gray supone la existencia de un tercer conjunto de estructuras en el sistema nervioso que organizan la conducta de respuesta al dolor o al castigo presentes (en vez de anticipados).
Según Gray, los dos rasgos principales de Eysenck (extroversión y neuroticismo) se derivan de los suyos (impulsividad y ansiedad) de la siguiente manera:

Las diferencias en los rasgos impulsividad y ansiedad de introvertidos y extrovertidos  muestran que mientras los primeros están preparados para inspeccionar, los segundos lo están para responder. Otros hallazgos realizados por otros investigadores muestran que los introvertidos, ante la competencia, tienen más expectativas desagradables y que responden más que los extravertidos a las señales negativas. Por último, Gray afirma que su sistema permite una mejor interpretación de los hallazgos de Eysenck, ya que simplifica en una sola dimensión las causas de los trastornos que Eysenck explica como combinaciones de sus dos rasgos principales.
Ambas teorías tienen similitudes y diferencias, pero hay dos problemas que impiden compararlas. Po un lado, la emocionalidad de Eysenck se basa en emociones negativas, mientras que la de Gray es la suma de positivas y negativas. Como el rasgo ansiedad también incluye las negativas, su correlación con el rasgo neuroticismo es demasiado alta y no pueden separarse. Por otro lado, para medir el rasgo impulsividad se utilizan subescalas del rasgo extraversión de Eysenck. Sin embargo, Eysenck separa la impulsividad de la sociabilidad y Gray la impulsividad de la ansiedad, así que su concepto no es realmente el mismo y es difícil compararlos.
Richard Davidson y sus colaboradores han llevado a cabo experimentos en los que se relaciona el área frontal derecha del cerebro con el SIC y el frontal izquierdo con el SAC. Auke Tellegen propone que unas personas están más predispuestas a experimentar emociones positivas mientras que otras lo están a emociones negativas. A la variabilidad en estas predisposiciones la denomina afectividad positiva o negativa según el tipo de emociones. Este rasgo de afectividad correlaciona mucho con la ansiedad de Gray y el neuroticismo de Eysenck, lo cual lleva a muchos teóricos a pensar que miden lo mismo.

Búsqueda de sensaciones

Marvin Zuckerman ha propuesto una vinculación entre el sistema nervioso y la personalidad mediante una variable a la que llamó búsqueda de sensaciones. Las personas con un nivel alto de búsqueda de sensaciones tratan constantemente de conseguir experiencias nuevas y excitantes. Por ejemplo, respecto a los que tienen bajos niveles, se caracterizan por conducir más rápido, consumir drogas, aumentar su consumo de alcohol con el tiempo, participar en actividades de riesgo, entregarse a comportamientos antisociales peligrosos y por una mayor probabilidad de ofrecerse voluntario para el combate en el ejército. También son más activos y tienen más experiencias sexuales, aunque tienden a sentirse más insatisfechos con las relaciones. En cuestiones artísticas se ha observado que les gustan más las pinturas con mucha tensión y generalmente prefieren el expresionismo, mientras que los que tienen un bajo nivel prefieren los paisajes bucólicos. La búsqueda de sensaciones no sólo implica experiencias intensas, sino también inusuales, como por ejemplo la meditación, aunque suponga una privación de estimulación.
Esta idea se asocia a los rasgos extraversión de Eysenck e impulsividad de Gray. Las personas con un alto nivel de búsqueda de sensaciones encuentran excitación en la interacción social, por lo que tienden a la extraversión. Por otro lado, las emociones que buscan son positivas y tienen la expectativa de encontrar recompensas en ello, lo cual les acerca al rasgo impulsividad. Sin embargo, la opinión de Zuckerman es que se parece más al rasgo psicoticismo de Eysenck, al que él prefiere referirse como psicopatía o sociopatía. De hecho, el nombre que Zuckerman le da al rasgo que él mismo propone es búsqueda impulsiva no socializada de sensaciones.
Existen dos respuestas reflejas que han ayudado a comprobar este efecto: la respuesta de orientación, que incrementa la entrada sensorial para conocer todo lo posible sobre estímulos nuevos o inesperados, y la respuesta de defensa, que permite al individuo protegerse de los estímulos. Las personas con una alta búqueda de sensaciones presentan con más frecuencia la respuesta de orientación.
Otra evidencia se muestra en un experimento en que se expone a sujetos a estímulos que varían dentensidad. Cierto tipo de sujetos (aumentadores) incrementan su respuesta cerebral a medida que incrementa la intensidad del estímulo, mientras que otros (reductores) disminuyen su respuesta. Por lo tanto, estos reductores responden al aumento de estimulación con una defensa excesiva. Ambos extremos de este continuo presentan sus ventajas y desventajas. Por un lado, el aumentador reacciona muy bien en situaciones de exceso de estimulación, como por ejemplo el combate, pero puede mostrar conducta antisocial y maníaca en contextos de muy poca estimulación. Por otro lado, el reductor responde muy bien en la mayoría de las situaciones cotidianas, pero puede colapsar en situaciones muy intensas.

Hormonas y personalidad

En el desarrollo temprano, las diferencias en el tipo y el nivel de hormonas son esenciales para producir cambios en el sistema nervioso que resultaran en la diferenciación entre hombres y mujeres. Muchos teóricos creen que estos efectos hormonales también modifican el cerebro de maneras que posteriormente serán reflejadas en las diferencias conductuales entre hombres y mujeres. Hay que tener en cuenta que la base de todo cuerpo mamífero es femenina. El hombre se forma mediante la exposición de la base femenina a cantidades concretas de andrógenos en momentos concretos del desarrollo. El cerebro masculino y el femenino muestran diferencias en los vínculos entre sinapsis y en el tamaño de algunas estructuras cerebrales. Por ejemplo, los hemisferios cerebrales están más ricamente conectados en mujeres que en hombres. Incluso hay evidencias de que el cerebro masculino homosexual es más parecido al de las mujeres que al de los hombres heterosexuales. Se cree que los andrógenos masculinizan el sistema nervioso y son los responsables de la conducta exploratoria y agresiva.
Muchos experimentos han mostrado que la agresividad se ve influenciada por los niveles de testosterona, y que es mayor en hombres que en mujeres. También se ha visto que la agresividad es mayor en personas de baja posición socioeconómica. Se ha propuesto que esto se debe a que las personas de alto nivel socioeconómico son educadas para evitar confrontaciones y someterse a la autoridad, lo cual mostraría que un proceso de socialización ha superado la influencia hormonal.
Los niveles de testosterona también afectan a las relaciones. Los hombres con niveles altos de testosterona tienen menos probabilidad de casarse, y en el caso que lo hagan tienen mayor probabilidad de divorciarse o tener relaciones extramatrimoniales. En general son más hostiles y al conversar expresan más dominio con la mirada.
Algunos estudios han relacionado los niveles de testosterona con la personalidad medida por inventarios. En adolescentes varones, el factor resultante contiene los siguientes adjetivos: cínico, dominante, original, fuerte, sarcástico, espontáneo, persistente y desinhibido. Estas características se relacionan con las que componen los rasgos impulsividad de Gray y búsqueda de sensaciones de Zuckerman.
La testosterona forma parte de un sistema dinámico que varía con el tiempo y las situaciones. Los niveles de testosterona se elevan después de las experiencias positivas. Por ejemplo, se elevan al ganar una competición y diminuyen al fracasar o al ser humillado. También se elevan en hombres y en mujeres después de las relaciones sexuales.

Electroencefalograma (EEG)

Se puede obtener una indicación indirecta de la actividad cerebral registrando la actividad eléctrica de la piel que cubre el cráneo. El registro obtenido es el EEG.  Los electrodos adheridos al cuero cabelludo captan las fluctuaciones de voltaje de las neuronas corticales y dan una imagen de la actividad cortical. En general, las ondas de mayor frecuencia indican mayor actividad. Este método se ha utilizado para reconocer procesos de personalidad. Los estudios han mostrado relaciones entre diversos estados psicológicos y ciertos patrones de activación cortical.

Trastornos de conducta

Respecto a los trastornos de conducta, son interesantes las explicaciones de la teoría de la personalidad de Eysenck. Por un lado, los introvertidos tienen un mayor nivel basal de activación cortical y aprenden asociaciones emocionales con mayor rapidez y facilidad. Si durante la socialización infantil fueron expuestos a castigos frecuentes, aprenden a responter con ansiedad a muchos estímulos. Si además tienen un sistema emocional muy responsivo (neuroticismo), las respuestas de ansiedad pueden condicionarse más amplia e intensamente. Como resultado pueden desarrollar fobias, ataques de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos y depresión. Por otro lado, los extrovertidos tienen un menor nivel basal de activación cortical y son más lentos para aprender asociaciones emocionales. Por ello, durante la socialización responden menos al castigo. Como resultado con impusivos e incapaces de reprimir las urgencias antisociales. En casos extremos pueden mostrar sociopatía.
En un estudio de Newman, Patterson y Kosson (1987), se presentó a un grupo de sociópatas una tarea en la que tenían que adivinar cartas y en la que podían ganar o perder dinero dependiendo de su respuesta. Los premios y castigos estaban controlados por los investigadores de manera que los sujetos perdían cada vez con más frecuencia. Cada diez ensayos tenían la oportunidad de dejarlo, y esto era lo que realmente se medía, cuánto tardaban en dejarlo. Los sociópatas continúan jugando más tiempo que las personas normales, lo cual se corresponde con la idea de que no aprenden del castigo. Sin embargo, si se les fuerza a esperar cinco segundos antes de dar su respuesta, no muestran diferencias con las personas normales. Por lo tanto, parece que sí que pueden aprender del castigo si se les fuerza a prestarle atención, mientras que si se les deja hacer por su cuenta no le prestan atención.
Dado que para esta perspectiva la personalidad se deriva de la biología, su propuesta de tratamiento se basa en la aplicación de fármacos. Muchos trastornos pueden tratarse con fármacos, lo cual refuerza su teoría de que la personalidad es algo biológico.

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